El dióxido de carbono (CO2) se caracteriza por su penetración rápida y eficaz en el área a proteger. No genera resíduos ni productos de descomposición. A presión atmosférica el dióxido de carbono (CO2) es incoloro, inodoro, no conduce la electricidad y se caracteriza por su penetración rápida y eficaz en el área a proteger. Su densidad es aproximadamente un 50% más alta que la del aire. El CO2 se almacena en estado líquido en cilindros de alta presión.
El CO2 extingue el fuego por medios físicos según dos mecanismos principales. El primero es por reducción de la concentración de oxigeno dentro del local desde el 21% hasta por debajo del 12%, nivel en el que la mayoría de fuegos no pueden mantener la combustión. El segundo mecanismo es por enfriamiento y absorción de calor.
Cuando se trata de proteger riesgos ocupados, debe considerarse el hecho de que la inhalación de CO2, aun en bajas concentraciones, puede provocar asfixia. Con las precauciones necesarias para la seguridad, el CO2 ha sido aplicado con eficacia durante más de 50 años para proteger áreas tales como transformadores, archivos, riesgos eléctricos, archivos de cintas y salas de ordenadores. En algunos países las normativas prohíben la automatización de los sistemas de CO2 en áreas ocupadas, en otros está permitido siempre que el área a inundar pueda ser desalojada mientras suenan sirenas de evacuación.
• No deja residuos tras su aplicación.
• No genera productos de descomposición en contacto con las llamas.
• Eficaz en fuegos profundos.
• Facilidad de recarga. / Mejor distribución.
• Reglamentado por NFPA 12
• Apto para áreas no ocupadas
• Bajo costo de recarga
• Apto para fuegos profundos
• Aplicación local e inundación total
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